
El Chelsea FC está contra las cuerdas. Este martes 21 de abril de 2026, los ‘blues’ tocaron fondo tras ser aplastados 3-0 por el Brighton & Hove Albion en la jornada 34 de la Premier League. Quinta derrota consecutiva. Sí, cinco. Y el panorama ya no preocupa… asusta.

Pero lo más duro no es solo perder, es desaparecer. El Chelsea encadena cinco partidos sin marcar un solo gol, una sequía que no se veía desde hace 114 años, desde 1912.
Las cifras son un golpe directo al orgullo londinense. Más de 380 minutos sin celebrar un gol en Premier, desde aquella goleada 4-1 ante el Aston Villa el pasado 4 de marzo. Desde ahí, el ataque se apagó… y no volvió.
El bajón no solo se mide en estadísticas, también en la tabla. Un equipo diseñado para pelear arriba ahora navega sin rumbo, con más dudas que respuestas y con la presión de una hinchada que ya no compra excusas.
Y cuando los resultados no llegan, la guillotina cae. Hoy, el club decidió cortar por lo sano: Liam Rosenior fue destituido como director técnico.
El comunicado fue elegante, como suele ser en estos casos: agradecimientos, buenos deseos y reconocimiento al profesionalismo. Pero la realidad es otra: los números no perdonan y el equipo se le fue de las manos.
Rosenior se despide tras 23 partidos dirigidos, con un balance irregular de 11 triunfos, 2 empates y 10 derrotas, además de una eliminación en cuartos de final de la UEFA Champions League. Ahora, el Chelsea busca técnico… y, de paso, recuperar el alma. Porque esto ya no es solo una mala racha, es una crisis con historia.