
Contra todo pronóstico, Irán dio marcha atrás. Luego de poner en duda su presencia en la Copa del Mundo 2026, el combinado asiático confirmó que sí competirá en el torneo, en medio de un contexto político y social que parecía dejarlo fuera del mapa futbolístico.

La tensión explotó tras el ataque ‘Furia Épica’, ejecutado por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero de 2026. El conflicto escaló a niveles críticos en Oriente Medio y provocó la muerte del líder supremo Alí Jameneí, generando una reacción inmediata dentro del deporte iraní.
En ese escenario, el gobierno, encabezado en el área deportiva por Ahmad Donyamali, había descartado la participación en el Mundial, alegando falta de garantías. Sin embargo, el giro llegó desde la federación: Mehdi Taj confirmó que el equipo sí estará presente, aunque con una postura clara: rechazo político hacia Estados Unidos, pero compromiso deportivo con el torneo.
La preparación del seleccionado no será convencional. Irán entrenará en Turquía y evitó dar detalles sobre sus amistosos previos. Mientras tanto, desde la FIFA, su presidente Gianni Infantino respaldó la participación del equipo tras conversaciones con Donald Trump, quien advirtió restricciones para aficionados iraníes, pero garantizó el ingreso de los jugadores.
En lo deportivo, no hubo concesiones. La solicitud de Irán para cambiar sedes fue rechazada y deberá disputar todos sus partidos en suelo estadounidense. Su debut será el 15 de junio ante Nueva Zelanda, luego enfrentará a Bélgica el 21 y cerrará la fase de grupos frente a Egipto el 26 en Seattle. En medio del caos, el fútbol sigue… pero con tensión en cada jugada.